miércoles, 2 de marzo de 2011

El eucalipto de los enamorados

Por todos son conocidos los diversos y múltiples usos del eucalipto: para fabricar papel, hacer muebles o incluso para mitigar los molestos efectos de los catarros. Pero hay uno que, sencillamente, roza la fantasía: hacer de celestina.

Al menos así lo creen miles de gallegos y vecinos de Santiago de Compostela que, animados por una vieja tradición popular, cada año se dan una vuelta por el “árbol de los enamorados” o “árbol del amor” con el deseo de casarse cuanto antes y vivir felices toda la vida. Y no se crean que ésta es una creencia minoritaria, pues la corteza de este árbol celestina está llena de corazones con nombres de apasionadas parejas de amantes.

El “árbol de los enamorados” es un eucalipto de grandes dimensiones que está plantado en la Alameda de Santiago de Compostela. Su tronco, de unos ocho metros de perímetro, está rodeado de un banco de madera donde los enamorados dan rienda suelta a la pasión mientras disfrutan de una hermosa vista de la imponente catedral de la capital gallega.

Ubicado en el tramo final del Paseo de los Leones a modo de mirador, este eucalipto de propiedades mágicas se ha convertido con el paso del tiempo en un atractivo más para los miles de turistas y peregrinos que visitan Santiago de Compostela. Con sus 120 años de edad y una altura cercana a los 40 metros, el eucalipto del amor es uno de los primeros ejemplares de esta especie de origen australiano que se plantó en Galicia. Muy cerca, otros dos eucaliptos centenarios dan cobijo a los paseantes, pero hay quien dice que sufren de celos porque las parejas prefieren el abrigo cómplice del “árbol de los enamorados”.

martes, 22 de febrero de 2011

Lienzos de eucalipto para pintar el universo de los aborígenes australianos

Desde tiempos remotos, la corteza de eucalipto ha servido de lienzo para los aborígenes australianos. Al ser un material fácil de encontrar, manejable y cómodo, han utilizado y siguen utilizando trozos de corteza de eucalipto –principalmente de Eucalyptus tetrodonta- para realizar sus pinturas y dibujos con los que representar todo su universo de una forma vital y singular.

Para llevar a cabo estas pinturas, la corteza se separa del tronco en la estación de las lluvias, aprovechando así que está empapada de humedad y es muy moldeable. Luego se le quita la corteza rugosa externa y se seca lentamente sobre el fuego. Por último, para que pierda su curvatura se coloca al sol sujetándola con un montón de piedras o arena. Al cabo de unos días, la corteza de eucalipto ya está lista para que pueda pintarse sobre ella.
Los aborígenes australianos emplean pigmentos de color rojo, amarillo, ocre, blanco y negro que mezclan con agua, lo que provoca que sean pinturas muy frágiles que impiden una conservación prolongada. Este es el principal motivo por el cual los museos atesoran pocas pinturas en corteza con una antigüedad de más de medio siglo. No obstante, esta pintura posee una larga tradición ya que reproduce temas similares a los de la pintura rupestre y usa técnicas idénticas que hacen suponer sus orígenes ancestrales. Además, existen referencias escritas que evidencian su origen remoto.


Pintura de David Malangi Daymirringu
La pintura aborigen es simbolista y adquiere características propias dependiendo de la zona de Australia donde se realiza. Por ejemplo, los de la región de Milingimbi, ubicada en la costa norte de la Tierra de Arnhem, fueron los padres de la llamada “literatura pintada”, mediante la cual representaban en cortezas de eucalipto su rica mitología con un objetivo didáctico. Al oeste de la Tierra de Arnhem, se encuentra muy extendido el estilo denominado “pintura con rayos X” en la que se representan la estructura y órganos internos de los animales y que se ha convertido en un referente del arte australiano. En esta misma área también destaca las pinturas en corteza de eucalipto sobre los “espíritus”. Los más frecuentes son los mimis o espíritus de las rocas, un pueblo de fantasmas oculto bajo tierra y que sólo son visibles por los niños, ya que los mimis les tienen pavor a los adultos.

Actualmente, las pinturas en corteza de eucalipto sólo se realizan en la Tierra de Arnhem y con un fin mercantilista: venderlos a coleccionistas y turistas. Con cada corteza, el autor incluye una pequeña reseña informativa muy simple sobre el contenido de la obra. Su significado más profundo queda oculto en la corteza del eucalipto.

jueves, 17 de febrero de 2011

Un eucalipto que huele a limón

Entre las 700 especies de eucalipto que existen hay una que huele a limón. Es el Eucalyptus citriodora, un árbol que puede alcanzar una altura de 50 metros, de corteza suave, uniforme o ligeramente moteado de color blanco a cobrizo en verano y que tiene una llamativa copa de hojas angostas con una fragancia muy fuerte a esencia de limón.

Ejemplares de eucaliptos de limón
Como todos los eucaliptos, esta especie es oriunda de Australia, concretamente de las zonas templadas del este australiano, si bien su cultivo está extendido en otras partes del mundo, especialmente en numerosos países tropicales y subtropicales. Así, por ejemplo en la isla de Cuba se utiliza para la repoblación forestal.

El olor a limón que desprende las hojas del Eucalyptus citriodora se debe a que uno de sus componentes principales es un aceite esencial rico en citral, citronelal y acetato de geranilo.

Como especie aromática, el eucalipto de limón –como así se le conoce popularmente- se emplea mucho en la industria de la perfumería para la elaboración de fragancias. También es habitual su uso en la fabricación de cosméticos y aerosoles. Además, durante décadas se ha empleado el eucalipto con olor a limón para repeler insectos como las cucarachas.

Aún hoy hay quien utiliza las hojas del Eucalyptus citriodora para perfumar el armario donde se guarda la ropa: en una bolsa de tela pequeña se introduce unas cuantas hojas secas para aromatizar el armario y, de esta forma, evitar los olores a humedad.

lunes, 7 de febrero de 2011

Nuevos usos de la corteza de eucalipto

Son múltiples los aprovechamientos del eucalipto. Su madera sirve para fabricar pasta de papel o como materia prima para construir muebles. De sus hojas se sacan esencias y aceites. Sus flores atraen a las abejas que elaboran un tipo de miel muy apreciado por sus cualidades antisépticas para aliviar enfermedades respiratorias… Pero éstos son sólo algunos de los usos más conocidos de un árbol extraordinariamente rentable para el ser humano.

Actualmente, varias líneas de investigación están desvelando nuevos aprovechamientos del eucalipto. Estudios dirigidos, sobre todo, a revalorizar su corteza, un deshecho de la industria de la celulosa que se cifra en miles de millones de toneladas en todo el mundo.


Eucalyptus globulus
Así, un informe de la Universidad de Säo Paulo (Brasil) hecho público a principios de 2011, apunta a que la corteza de eucalipto puede convertirse en materia prima de etanol gracias a su contenido en azúcares solubles que fermentan al contacto con levaduras. Según Juliano Bragatto, responsable del proyecto que está desarrollando la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz, “la industria de la celulosa desecha mensualmente una gran cantidad de este residuo. Cada tonelada puede generar 200 kilogramos de azúcares, volumen suficiente para producir 100 litros del biocombustibles. Además, rompiendo la estructura de la celulosa, podemos conseguir 94 litros adicionales”.

Las investigaciones que se están llevando a cabo en la universidad brasileña para aprovechar la corteza del eucalipto para fabricar biocombustibles aún continúan con pruebas experimentales de diversas variedades.

Pantano de Caldas afectado por la proliferación de cianobacterias
En nuestro país, concretamente en Galicia, ya se está utilizando la corteza de eucalipto con fines muy innovadores. A finales de enero de este año, la Junta de Galicia anunciaba que implantará un tratamiento con corteza de eucalipto para evitar la aparición de cianobacterias en el embalse del río Umia, situado en el municipio pontevedrés de Caldas de Reis. Tras su aplicación experimental en el estanque de Forocadas (La Coruña), el gobierno gallego va a usar virutas de corteza de eucalipto “como medida directa contra la proliferación de cianobacterias” tras constatar su efectividad.

martes, 1 de febrero de 2011

Los pequeños duendes del eucalipto: los Gumnuts

Gumnut
Son igual de traviesos que dóciles. Viven en las ramas de los eucaliptos y cuando el viento sopla con fuerza aprovechan para cabalgar a lomos de la brisa enfurecida con sus minúsculas alas. Cuando el sol aprieta o las ranas le cantan a la Luna, cuelgan sus pesadas cabezas de las hojas del eucalipto… y sueñan con los ojos dormidos. Son amigos de todos los animales del bosque. Incluso dan de comer a aquellos pajarillos recién nacidos que han quedado huérfanos e indefensos en sus nidos. Son los Gumnuts. Pequeños duendes del eucalipto…

May Gibbs
La madre de todos los Gumnuts es May Gibbs (1877-1969), una escritora y dibujante inglesa que con tan sólo cuatro años emigró con sus padres a Australia, la tierra del eucalipto. Tras regresar de nuevo a Inglaterra y después de varios años viviendo en otros países, Gibbs decidió establecerse en Sydney. Allí inició una triunfante carrera como autora e ilustradora de sus propios cuentos convirtiéndose en una celebridad nacional a raíz de la publicación, en 1916, de las peripecias de Snugglepot y Cuddlepie.

Con los Gumnuts -o niños del gomero, como también se llama al eucalipto en Australia-, May Gibbs creó un mundo de fantasía singularmente australiano alejado de los gnomos, hadas y elfos que inundaban la literatura infantil inglesa. La autora construyó un universo onírico insólito que rápidamente fascinó al pueblo australiano, al tiempo que niños de todo el mundo leían las aventuras de los Gumnuts con la esperanza de que, quizás, los eucaliptales australianos servían de morada para aquellas pequeñas criaturas del bosque que cabalgan con el viento, escriben garabatos en los árboles y duermen con sus cabezas colgadas de las hojas de los gomeros.

El mundo de los Gumnuts está rodeado de magia. Caperuzas de vaina de eucalipto, flores de gomero como faldas, barcos de hojas, sillas de palos… componen un cosmos imaginario en el que también habitan monstruos que despiertan el miedo y estrujan la almohada. Con su cuerpo repleto de pelos, el Big Bad Banksiamen era el repugnante villano en el planeta Gumnuts.


Big Bad Banksiamen

A través de sus cuentos sobre los Gumnuts, May Gibbs fue pionera en la defensa de los animales y el respeto al medioambiente. Generaciones de australianos han aprendido a conservar su entorno natural a través del cariño hacia unas criaturas valientes y aventureras que sólo se asustan ante lagartos y serpientes. Hoy, Gibbs sigue siendo un referente para muchos conservacionistas y defensores de los animales gracias a sus pequeños duendes del eucalipto.


martes, 11 de enero de 2011

El sonido místico del eucalipto: el didgeridoo

El eucalipto está unido desde tiempos ancestrales a la cultura de los aborígenes australianos a través del didgeridoo, un instrumento de viento cuyo origen, según cuentan las leyendas, se remonta al “tiempo de los sueños”. Existen cuevas en Australia donde el didgeridoo aparece reflejado en algunas pinturas rupestres, por lo que no hay duda de que se trata de un instrumento milenario. De hecho, hay quienes lo consideran como el instrumento más antiguo de la humanidad, con más de 40.000 años de existencia y ligado a los primeros pobladores de la isla.

El término didgeridoo no es de procedencia aborigen, fueron los colonos europeos en sus primeras visitas a Australia los que lo bautizaron con este nombre ya que su sonido parecía emitir esa palabra al ser interpretado. En las decenas de dialectos aborígenes existe una palabra distinta para designar a este instrumento de viento: yidaki, ginjungarg, eboro, djalupu, maluk...

El didgeridoo está vinculado a la existencia espiritual de los aborígenes. Su principal función es la de acompañar un baile y a un cantante y marcar el tiempo para el ritmo de las canciones. Como instrumento chamánico, su uso está asociado a ceremonias solemnes, rituales y fiestas.

Originariamente, el didgeridoo es un tronco o rama de eucalipto roído en su interior por la acción de las termitas, convirtiéndolo en un potente amplificador de sonido. Su construcción natural es la que le otorga su carácter místico. Al limpiar el tronco se obtiene un tubo largo que se hace sonar haciendo vibrar los labios en uno de sus extremos. Esta vibración, al ser amplificada por las paredes del tubo, genera su fantástico sonido y es posible modular la vibración moviendo los labios y la lengua, o sumando sonidos surgidos de la garganta. El didgeridoo produce un tono fundamental bajo y una gran variedad de armónicos, un sonido que recuerda al acorde de voz de los monjes tibetanos.

Un didgeridoo mide entre 6 y 12,5 centímetros de diámetro y su largo puede variar desde unos 80 centímetros hasta dos metros o más. Mientras más largo sea más grave será su sonido. Algunos pueden presentan un ensanchamiento en su boca inferior, semejante a una trompeta, y muchas veces la boca superior, por la cual se sopla, presenta una cubierta de cera de abejas para prevenir la irritación de los labios a causa del roce.

Una de sus singularidades de este instrumento ancestral australiano es que se puede tocar durante un tiempo ilimitado mediante una técnica denominada respiración circular, consistente en mantener continuamente una cierta presión de aire en la boca, inhalando aire por las fosas nasales.

Las connotaciones arcaicas y el sonido característico del didgeridoo lo convierten en un instrumento óptimo para la musicoterapia y pueden inducir a estados de relajación profunda. Incluso hay estudios que señalan que tocar regularmente el didgeridoo mejora el sueño, reduce los ronquidos y disminuye la somnolencia diurna.

Desde que la banda inglesa Jamiroquai incluyera en sus primeros discos participaciones de didgeridoo, este instrumento realizado originariamente con troncos o ramas de eucalipto se ha vuelto medianamente conocido en todo el mundo.

lunes, 3 de enero de 2011

Breves apuntes históricos sobre el cultivo de eucalipto en España

El cultivo de eucalipto se inició en España en 1860. Un farmacéutico de Tarrasa, Pedro Antonio Ventalló y Vintró, fue su precursor en la Granja de Agricultura de Barcelona. Tres años después, se plantaron por primera vez en Galicia de la mano de Fray Rosendo Salvado y, posteriormente, en Asturias, Cantabria y País Vasco, extendiéndose así su cultivo por toda la cornisa cantábrica.

En 1968, esta especie llegó al Jardín Botánico de Madrid pero algunos ejemplares tuvieron que ser cortados en 1906 con motivo de las obras de prolongación de la Gran Vía madrileña. Entre 1912 y 1927, la Compañía Minera y Metalúrgica de Peñarroya (Córdoba) realizó varias plantaciones con la finalidad de obtener traviesas y vigas para apuntalar los yacimientos.

Obra "Mineros" de Daniel Vázquez Díaz
En la provincia de Huelva el cultivo de eucalipto también estuvo asociado a la explotación minera. Fueron los ingleses los que, a partir de 1866, utilizaron la madera de esta especie para fabricar vigas y traviesas destinadas a la mina de Riotinto y otros filones de la comarca. Así, en 1878 todas las estaciones de ferrocarril vinculadas a los yacimientos de Riotinto estaban llenas de cultivos de eucalipto.

A partir de ese mismo año ya existen referencias de plantaciones de esta especie en los términos de Huelva, Gibraleón, Valverde, La Palma del Condado, Escacena del Campo y Almonte. En la primera década del siglo XX, se utilizan eucaliptos de forma ornamental en varias zonas de la capital onubense como en El Conquero y la avenida Francisco Montenegro, mientras que en Cartaya la Administración Forestal lleva a cabo plantaciones de Eucalyptus.

A mediados del siglo pasado y al objeto de potenciar la demanda de materias primas deficitarias en el país, en la provincia de Huelva se ponen en marcha una serie de plantaciones forestales y se crean numerosos arboretos de experimentación con especies de eucaliptos. En total, en territorio onubense se han cultivado, desde 1878, unas 130 especies diferentes de este árbol originario de Australia.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Eucalipto y abeja: un matrimonio de conveniencia

La abeja y el eucalipto forman una pareja muy rentable. Ambos seres vivos han sabido sacar provecho de su convivencia: la abeja ha hecho del eucalipto su fuente de vida, mientras que el eucalipto ha encontrado en la abeja su principal aliado para garantizar su supervivencia. 
Colmenas en una plantación de eucalipto

La capacidad melífera del eucalipto es muy apreciada, tanto por los apicultores como por los productores forestales que buscan conseguir un aprovechamiento extra de los cultivos. Las flores de los eucaliptos son muy atractivas para las abejas por tener grandes concentraciones de polen y néctar y algunas especies, como la robusta, melliadora o urophylla, son capaces de producir intensas floraciones. La mayoría de los eucaliptos empiezan a florecer a temprana edad, siendo el E. grandis uno de los más precoces con floraciones registradas a tan sólo 18 meses de su plantación. Los días que permanece abierta una flor son variables para las distintas especies y aún dentro de ellas para las distintas condiciones ambientales. La mayoría de las flores cesan en su producción de néctar cuando la fecundación a través de la polinización se ha completado, etapa que en los eucaliptos se da a los 5-8 días de abierta.

Las propiedades y el color de la miel dependerá de cada especie de eucalipto, si bien generalmente es de color ámbar, de excelente sabor y aroma. Con un buen manejo poblacional de las abejas, podemos obtener cosechas con un promedio que incluso alcance los 50 kilos por colmena. La miel de eucalipto posee propiedades antisépticas y balsámicas, por ello es frecuente su uso para combatir males que afectan al aparato respiratorio. Así, calma la tos, es emoliente y ayuda a curar las faringitis. También es óptima en el tratamiento de infecciones urinarias.

El eucalipto, además de brindarnos néctar, también nos ofrece cantidad de polen (de alto valor proteico) y del que podemos cosechar entre dos y tres kilos por colmena durante la temporada de floración. Su color varía de blanco verdoso a amarillo verdoso claro.

martes, 21 de diciembre de 2010

Eucaliptos singulares en Andalucía


Eucalipto de La Pizana
 La Junta de Andalucía tiene catalogados nueve ejemplares de eucalipto y dos eucaliptales en su Inventario de Árboles y Arboledas Singulares, un documento que recoge cientos de "mitos vivientes" que hunden sus raíces en tierras andaluzas y que poseen unas características extraordinarias.

La provincia de Sevilla es la que cuenta con más eucaliptos singulares. En el término municipal de Valencina de la Concepción se encuentra el Eucalipto de la Hacienda Torrijos. Con cerca de 47 metros de altura y una peana que supera los 14 metros de perímetro, se convierte en un auténtico hito paisajístico. En Villanueva del Río y Minas está el de la Huerta del Malagón, cuya característica principal es su imponente talla de 60 metros, mientras que el de La Pizana, ubicado en las proximidades de una finca de Gerena, sirve de criadero y refugio para parejas de cigüeñas. El Eucalipto de Torre del Abad, situado en un cortijo de Alcalá de Guadaíra, destaca por sus 33 metros de altura en un entorno eminentemente llano.

Además, en la localidad sevillana de Aznalcázar sobresalen cuatro ejemplares de la especie Eucalyptus Citriodora que se sitúan frente a la Casa Forestal de El Colmenar y que están rodeados de pinos piñoneros.

Eucalipto Venta del Palacio de Doñana
Los dos eucaliptos singulares localizados en la provincia de Huelva están en el término municipal de Almonte y dentro de los límites del Espacio Natural de Doñana. En pleno corazón de la reserva y junto al Palacio de Doñana nos topamos con un ejemplar de 42 metros de altura, con tronco portentoso y una peana de 25 metros de contorno. Por otro lado, en el paraje de la Veta del Puntal está el Eucalipto de La Cruz de extraordinario grosor y con algunas raíces emergentes que amplían la peana hasta más de 20 metros.

En Cádiz sólo hay un ejemplar singular de eucalipto. Está localizado en Sanlúcar de Barrameda, concretamente en el Pinar de la Algaida, y alcanza los 41 metros de altura. Años atrás, sirvió de observatorio para la vigilancia de incendios forestales durante el verano y, por ello, en su tronco se clavaron aros metálicos a modo de peldaños para facilitar la subida a los guardas forestales.

Los eucaliptos del Arroyo de los Ríos y del Arroyo del Torrito están situados en la provincia de Jaén. El primero crece muy cerca de la Nacional IV, junto a un área de servicio. El tronco muestra un contorno ondulado y su grosor de casi 7 metros le hace ser el más grueso de los inventariados en Jaén. El segundo ejemplar está a pocos kilómetros de Linares y destaca por su copa. Ésta es muy amplia y tupida, siendo visible desde la lontananza por ser la especie de mayor tamaño en la zona.

Por último, en la provincia de Córdoba están catalogados dos ejemplares singulares y un eucaliptal. En Bélmez se alza el Eucalipto de la Fuente Agria de El Hoyo. Su característica más notable es su muy llamativo desarrollo de la base del tronco, que presenta una peana que mide casi 16 m de perímetro. El Eucalipto de la Hacienda de Nublos, en Hornachuelos, es un ejemplar excepcional. Llama la atención su gran tamaño de copa, ya que con sus 30 metros de diámetro proyecta más de 800 metros cuadrados de sombra, es decir, con capacidad para acoger el banquete de una boda con unos 500 invitados.
Eucaliptos de Las Grúas

Los Eucaliptos de Las Grúas, localizado en El Carpio, constituyen una alineación destacable por el tamaño de los individuos que la integran, tanto en altura como en diámetro de copa y perímetro de tronco. Al interés intrínseco de los árboles hay que añadir el histórico y cultural, pues el nombre de este eucaliptal hace referencia a su emplazamiento: las grúas, norias o aceñas del entorno fueron construidas por el primer marqués del Carpio, con el objetivo de regar sus tierras. 

Un árbol es considerado singular cuando destaca del resto de los ejemplares de su misma especie, bien sea por adoptar una forma poco habitual, tener una avanzada edad, poseer dimensiones excepcionales, adquirir un alto valor paisajístico, localizarse en lugares poco habituales para su especie, por su historia o tradiciones populares, o sencillamente por su rareza.

Hablamos de arboleda singular, cuando la singularidad se presenta en un grupo de árboles que alberga un elevado número de individuos singulares; en otras ocasiones, es el conjunto armonioso de árboles el que ofrece el carácter de singularidad, pudiendo ocurrir que los ejemplares que lo integran pierdan cierto valor al separarlos del mismo.

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha realizado una catalogación de estos árboles y arboledas singulares y ha editado ocho libros, uno por cada provincia, donde se recoge este inventario.

lunes, 13 de diciembre de 2010

El eucalipto mejora el sabor y la calidad de las setas

Las setas cultivadas sobre residuos de eucalipto y laurel mejoran de sabor y de color. Así se desprende de un estudio realizado por un grupo de expertos argentinos adscrito a la Universidad Pública de Navarra y que ha evaluado el uso de residuos obtenidos de la extracción de los aceites esenciales de eucalipto y laurel para mejorar el rendimiento y obtener setas de mayor calidad, con un color marrón más intenso, un gusto más ácido y un ligero descenso de la amargura y dureza típicas de este alimento.

Si el objetivo inicial de esta investigación era examinar el efecto de los residuos en la producción de hongos comestibles, a lo largo del estudio se constató que los desechos de eucalipto y laurel modificaban algunas de las características sensoriales de las setas, aportándole más sabor y una mayor calidad.

Pleurotus ostreatus

Los expertos argentinos adscritos a la Universidad de Navarra no encontraron documentación ni información sobre la evaluación sensorial de los hongos comestibles. Por este motivo, organizaron un grupo para determinar y comparar los distintos atributos de dos especies: la Pleurotus ostreatus, que es la segunda seta más cultivada y consumida en todo el planeta, y la Polyporus tenuiculus, una especie silvestre y comestible que podría cultivarse con fines comerciales.

“Un panel de expertos ha confirmado que los hongos que hemos cosechado sobre residuos de eucalipto y laurel presentan un color marrón, un sabor a hongo y una gomosidad superior a la de los cultivados con métodos tradicionales”, según explica Alejandra Omarini, primera autora del estudio, e investigadora recién incorporada al Grupo de Investigación de Genética y Microbiología de la Universidad Pública de Navarra.

El proyecto se llevó a cabo en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de General San Martín (Argentina) y ha sido publicado hace tan sólo unos meses en el International Journal of Food Science & Technology.

martes, 7 de diciembre de 2010

El eucalipto: energía verde para el futuro

El eucalipto es la mejor especie para cultivar biomasa con fines energéticos gracias a su eficiencia para fijar más CO2 atmosférico, por su bajo consumo de agua y fertilizantes, así como por sus altas tasas de crecimiento y su mayor poder calorífico frente a otras especies como el cardo, el chopo o el sauce.

Así se desprende de las investigaciones llevadas a cabo a lo largo de una década por el departamento de I+D+i forestal del Grupo Ence en Huelva, que ha analizado distintas especies herbáceas y leñosas para cultivar biomasa.

Los primeros resultados de estas investigaciones apuntan a que, "con mucha diferencia", son varias especies de eucaliptos las más eficientes por fijar más CO2 en forma de biomasa, por su mayor crecimiento, su mayor poder calorífico y su menor consumo de recursos naturales, como agua y nutrientes.

De esta forma, las principales ventajas ambientales del eucalipto le confieren claros beneficios comparativos frente a los cultivos agrícolas, con demandas de fertilizantes y agua mucho mayores. Esto convierte a esta especie forestal en una opción inmejorable en zonas de agricultura tradicional donde las reformas de la Política Agraria Común (PAC) están comprometiendo su rentabilidad y viabilidad futuras.

Otro factor a tener en cuenta y que consolida al cultivo energético como alternativa al abandono agrícola es el objetivo marcado por Europa en cuanta al desarrollo de las energías renovables. Así, la UE cifra en un 20 por ciento la cuota de producción de este tipo de energía en 2020, lo que sitúa a la biomasa como el sustituto idóneo para determinados cultivos de baja competitividad.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Un lentisco de 400 años convive con los eucaliptos en una finca de cultivo maderero en Andalucía

El que podría ser el lentisco más longevo de España convive con los eucaliptos en la finca Villa Emilia, situada en el municipio sevillano de Castillo de las Guardas y gestionada por la compañía Ence. Con una edad estimada de unos 400 años, este espécimen superaría al conocido como "Lentisco del Font de la Mata" (Alicante) que, hasta ahora, estaba considerado el abuelo de esta especie en España con tres siglos de edad.
Se trata de un ejemplar con un perímetro de base de 4,13 metros y una proyección de copa de 9,5 metros de diámetro que se alza majestuoso en un paisaje de gran belleza.Ence ha solicitado a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía su inclusión en el Inventario Andaluz de Árboles y Arboledas Singulares.
Este lentisco centenario ya forma parte del catálogo de singularidades presentes en el patrimonio de Ence, un documento en el que están descritas y localizadas geográficamente todas sus joyas de flora, fauna o históricas y en el que se establece un plan específico de conservación.
Otras de las singularidades valiosas que sobresalen en este catálogo de Ence son encinas centenarias, nidos de cigüeñas negras -especie en peligro de extición-, así como restos arqueológicos de gran relevancia como un dólmen prehistórico o las tumbas y los vestigios de un poblado protohistórico que comparten espacio con el cultivo de eucalipto.
La finca Villa Emilia, en la que se encuentra este lentisco de 400 años de edad, es uno de los primeros montes que Ence adquirió en propiedad en la década de los 60. Con una extensión que supera las 1.000 hectáreas, 670 están destinadas al cultivo de madera, mientras que las 330 restantes se gestiona y conserva el monte mediterráneo.